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Toronto, 20 de diciembre de 2001

Licenciado
Gonzalo Marroquín
Director Editorial
Diario Prensa Libre
Ciudad de Guatemala

Licenciado Marroquín:

En mi carácter de abogado del Sr. Juan Arturo Gutierrez, ésta carta la envío luego de conversar telefónicamente con el Sr. Gonzalo Marroquín, en uso de mi derecho de respuesta al editorial de Prensa Libre publicado el 18 de diciembre que hace referencia a mi persona. Dicho editorial reitera el criterio de ese diario de que "...todo enfrentamiento judicial entre miembros de sociedades o de familias constituye un asunto privado mientras no haya un veredicto.", y, por lo tanto Prensa Libre no le brinda cobertura. En mi opinión, el Sr. Gonzalo Marroquin intenta sin éxito esconder la postura de Prensa Libre, en el pasado, de informar sobre un tema de trascendencia nacional que excede el ámbito de una "disputa familiar".

Incontables noticias de la crónica diaria en cualquier país democrático del mundo no son sino "disputas familiares" que escalan a niveles fuera de control de las partes involucradas. En nuestro caso concreto, una serie de actos delictivos de 2 guatemaltecos y sus ejecutivos, tales como evasión fiscal y lavado de dinero, han sido deliberadamente ocultados del conocimiento de la opinión pública guatemalteca por parte de Prensa Libre. Las razones de esto son simples: los intereses y las presiones que ejercen estos dos señores sobre ciertos medios de prensa (tales como Prensa Libre) y sobre ciertos individuos del medio (como el Sr. Gonzalo Marroquín). A esto se suma el hecho de que el ingreso por publicidad, cuando es utilizado como instrumento para ejercer influencia en los medios, constituye un elemento que corrompe la información veraz y objetiva que la prensa debe procurar.

En otras palabras, los dos empresarios en cuestión han estado comprado silencio en detrimento no solo de mi representado, Juan Arturo Gutierrez, sino de toda la población. Este acto cercena los inalienables derecho de libertad de expresión y de acceso a la información de todos los guatemaltecos. Nosotros simplemente hemos comenzado a demostrar ante la comunidad internacional no solo ésta sino varias otras conductas delictivas involucradas en este caso.

En la denuncia presentada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), don Arturo Gutierrez es representado junto a mi, por el Dr. Oscar Fappiano, ex-Presidente de dicha Comisión y una persona cuya vida profesional ha sido dedicada a la consolidación del estado de derecho y la democracia en su país y a la promoción de los derechos humanos en el continente. Asimismo contamos con la objetiva colaboración del Dr. Luis Moreno Ocampo, abogado de reconocimiento Internacional, Presidente de Transparencia Internacional para América Latina, y reconocido por su dedicación a la lucha contra la corrupción.

Cualquier observador medianamente objetivo, tanto dentro como fuera de Guatemala, puede darse cuenta que personas de la talla de los Dres. Frappiano y Moreno Ocampo nunca aceptarían manchar su prestigio defendiendo un caso o una persona que no satisfaga sus altos estándares de honorabilidad, rectitud y verdad. Ese es precisamente el caso de don Arturo Gutierrez.

He leído con tristeza la respuesta emitida por los sobrinos de mi representado, presuntos evasores de impuestos y lavadores de dinero, luego de conocerse nuestra denuncia ante la CIDH. Resulta verdaderamente patético comprobar que su respuesta es continuar obcecadamente con su campaña de desinformación, a pesar de que este caso es ya de público y notorio conocimiento en Guatemala, y sin darse cuenta que los reflectores de la comunidad internacional están a partir de ahora enfocados sobre ellos y sus actos. Esta mal aconsejada actitud de los sobrinos de don Arturo de intentar tapar el sol con un dedo constituye, para mi obvia satisfacción, un terrible error estratégico.

El caso de Arturo Gutierrez recién comienza y, como todo caso deberá ser evaluado por sus propios méritos en tribunales independientes e imparciales, y en observancia del debido proceso. Mientras tanto, se mantendrá vigente el embargo que mi cliente ha logrado contra todas las propiedades de los demandados en la Florida y otras jurisdicciones.

Finalmente, en el editorial de Prensa Libre en cuestión, usted, Sr. Marroquin comete la ligereza de criticar a la Agencia de Noticias EFE, “lamentando” que dicha agencia española, “haya podido dar cabida a un despacho” que “sólo informa de los criterios de una sola de las partes...”. Si esta critica a una agencia de noticias tan seria como EFE hubiera provenido de un gobierno autoritario no me sorprendería. Que venga de un Vicepresidente de la SIP y Director de Prensa Libre deja mucho que desear de su objetividad y ética periodística.

Atentamente.

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Robert Asterdam
Amsterdam & Peroff
Baristers & Soliciters
Toronto, Ontario, Canada